Mi perro Toby tiene la digestión delicada desde que lo adopté. Al principio pensé que era por el cambio de ambiente, luego que era la croqueta, luego que era estrés. Cambié de marca de croqueta tres veces en un año. A veces mejoraba dos semanas, luego volvía a lo mismo.
Llegué al punto de tener una rutina de "revisar antes de salir a trabajar" para saber si iba a ser un buen día o un mal día, dependiendo de cómo estuviera del estómago.
Mi veterinario y amigo me dijo que probablemente no era la croqueta en sí, sino que le faltaba apoyo de probióticos — que muchos perros con digestión sensible en realidad tienen la microbiota intestinal desbalanceada, no un problema con la comida.